Fundamentos de la Etiqueta Empresarial

Fundamentos de la Etiqueta Empresarial

Hoy más que nunca, se sostiene que la buena educación, la comunicación asertiva y la proyección de una imagen apegada a la visión y valores de una empresa, fomentarán la rentabilidad y confiabilidad necesarias para la expasión de un negocio. Es por elll que la etiqueta y el protocolo, actualmente, se han convertido en elementos indispensables en el ambiente laboral. No importa que tan flexible y tolerante sea, siempre será necesaria la puesta en práctica de reglas y principios básicos, que a final de cuentas permitan mantener la convivencia armoniosa entre pares y el establecimiento de límites interpersonales saludables. Si desea obtener un feedback positivo entre sus compañeros, superiores o subordinados, deberá conocer las reglas y los principios básicos de la etiqueta de negocios. El manejo del arte de la comunicación aumentará su reputación y lo ayudará a concluir transacciones con éxito y hasta resolver conflictos diestramente.

Desde el punto de vista del jefe empleador o patrono, el conocimiento y ejecución de los buenos modales, también es importante a la luz de los ojos evaluadores de la empresa propiamente dicha, pues los trabajadores, tanto en conjunto como individualmente, son la cara de la organización y son responsables de la imagen de la empresa como un todo.

Fundamentos de las Normas de Etiqueta Empresarial

Todas las reglas de etiqueta de negocios se basan en los siguientes principios:

  • Sentido común: Cualquier empresa funciona motivada por el logro de un objetivo común por parte de una comunidad de personas, generalmente sustentados bajo el principio de ganar - ganar. Sin embargo, no se debe olvidar que los principios regentes de la empresa deben prudentes, lógicos y validos, y cada trabajador debe actuar de forma cónsona y razonable con tales principios.
  • Ética e integridad: Las normas de etiqueta de ninguna manera va en contra de los conceptos morales generalmente aceptados, de igual manera, favorecen a que las decisiones sean tomadas con honradez, entereza moral y rectitud, evitando al máximo perjudicar al otro.
  • Tolerancia: En un entorno de negocios, a menudo hay conflictos de interéses y diferencias. La tolerancia implica mucho más que aceptar a la otra parte, es hacer el intento activo de interactuar creativamente y aprender de ella, tomando aspectos recíprocos para obtener soluciones incluyentes.
  • Discreción: Al participar en reuniones laborales, y en general, en el ambiente empresarial, una persona debe sentirse lo más cómoda posible, sin transgredir los códigos establecidos para la imagen y el comportamiento indicados para cada ocasión. La discreción además implica saber ser, saber estar, y saber funcionar interpersonalmente;
  • La conveniencia y racionalidad: Todas las reglas y normas de etiqueta empresarial deben regirse por un fundamento universal, la practicidad. De nada sirven los preceptos rígidos y estrictos, pues conllevarán a generar ambientes de tensión y naturalmente a la transgresión de los límites.
  • Sencillez: las normas de etiqueta deben desligarse del concepto de gastos excesivos en la apariencia, pues básicamente son principios rectores del comportamiento, aunque la imagen también cuenta, no debe forzarse al trabajador a invertir excesivamente en ella, la higiene, la sobriedad y seriedad serán excelentes accesorios para un empleado.
  • La tradición: Con respecto a la etiqueta de negocios, es mejor adherirse a las viejas reglas de etiqueta, pues éstas no pasan de moda. Cualquier novedad introducida puede ser mal entendida y motivo de disgusto. Aún así, las raíces de la etiqueta empresarial provienen de la esfera gubernamental, militar y civil, que en general tienen una larga historia. Las normas de etiqueta son prácticamente universales.
  • Humanismo: Este principio consiste en el reconocimiento del otro como igual, y en aceptar a los demás como poseedores de la capacidad de transformar las situaciones de forma positiva. También implica mantener presente nuestra naturaleza como seres humanos, hecho que se sustenta en el valor máximo del respeto. En el campo empresarial y de negocios, sin duda esta cualidad permitirá ambientes de armonía y cooperación mutua.
  • Facilidad: La implementación de las reglas de etiqueta empresarial deberá ser fácil y discreta, pues tienen que expresarse de manera natural. La educación y las buenas costumbres son la base para que cada trabajador brille en el entorno de negocios.

Reglas Principales

Entre las reglas vigentes de la ética empresarial se pueden encontrar las siguientes:

  • Identidad y firmeza razonables: Cualquier persona de negocios está obligada a perseguir sus objetivos y metas, sin embargo debe dar cabida a las ideas contrarias. Escuche atentamente al interlocutor y defienda razonablemente su punto de vista si hay desacuerdos. Aceptar la diversidad puede hacer crecer sus ideas, ampliar las perspectivas y alcances de sus proyectos.
  • Puntualidad: "La puntualidad es la cortesía de los reyes", dice un refrán popular. Una persona de negocios debe necesariamente ser oportuna y puntual en todo, en las negociaciones, las comunicaciones, en los plazos para la entrega de proyectos, cartas, etc. Aprecie su tiempo y respete el de los demás, recuerde, el tiempo es dinero.
  • Buena voluntad y actitud positiva: La cara de una empresa la constituye cada uno de sus trabajadores. Es por ello que es importante ser amable y amigable y siempre dispuesto a servir: esta es una gran ventaja para la imagen de la organización. Ejecute sus labores con empeño y alegría, sin falta obtendrá buenos resultados por su buena actitud e impregnará positivamente a sus colegas.
  • Confidencialidad: Los secretos oficiales de la organización, información sobre transacciones internas, o asuntos que involucran a particulares no deben ser revelados. Mantenga una actitud discreta y evite habladurías que puedan perjudicar su imagen, la de un compañero o la propia compañía. El respeto hacia la condición humana es un valor perenne en la vida y el ámbito empresarial.
  • Comportamiento detallista: Para evitar desatinos o encuentros desventajosos, todas las acciones en el entorno empresarial están claramente reguladas, es por ello que debe estar atento sobre su propio comportamiento. Por ejemplo, cuando se encuentra con una persona de negocios, se procede con un saludo (apretón de manos), se sigue con la presentación e intercambio de tarjetas de negocios (debe mirar la tarjeta de negocios, sólo luego ponerla en su bolsillo) y luego se continúa con el motivo de la reunión. Su comportamiento predecible y equilibrado es de gran importancia para quienes lo rodean. Preste atención a los detalles, sea observador y perspicaz.
  • Igualdad de género: En los negocios, la normas de etiqueta son aplicables a hombres y mujeres. Además no deben existir diferencias de género en el trabajo. Por ejemplo, una mujer en una reunión debe dar la mano con confianza a un compañero, así como también exteriorizar una imagen profesional, discreta y distinguida, sin valerse de los atributos femeninos para abrirse paso en negociaciones o ganar disputas. Los deberes y derechos son iguales para ambos, y así debe respetarse e internalizarse.
  • Organización: La organización es muy importante en el ámbito laboral. No sólamente comprende el orden de un escritorio, sino también la forma en la que administra su tiempo, las tareas, su agenda, etc. Una persona organizada será capaz de optimizar su tiempo e invertir su energía en las necesidades prioritarias demandadas por su cargo. Practique la organización como una religión, busque herramientas que lo favorezcan a tal fin como agendas, tablets, calendarios digitales, alarmas, entre otros.
  • Respeto a la jerarquía: Por lo general, en las empresas, todos los empleados se clasifican por escalafón, obteniendo una distribución piramidal de su fuerza laboral. Por lo tanto, es imprescindible mostrar respeto a sus superiores, así como mantener una actitud humilde y accesible frente a sus subalternos.
  • Eficiencia: Las relaciones comerciales siempre proporcionan una asignación eficiente de recursos, y las normas de etiqueta empresarial deben contribuir a mejorar el rendimiento de la organización. Es por ello que el logro de sus objetivos se constituyen en indicadores de rendimiento laboral. Empéñese en alcanzar y cumplir sus tareas.
  • Apariencia: Observe el código de vestimenta de su oficina o empresa y trate de combinar y coindicir con éste. Recuerde que si se ve elegante, con estilo y presentable, su credibilidad aumentará significativamente.
  • Lenguaje: Un discurso impecable, sea escrito u oral, es imprescindible. Aparte, los documentos comerciales u oficiales no deben contener ningún error. De lo contrario, las faltas ortográficas o de estilo serán manchas en su imagen profesional.
  • Expresión corporal: El lenguaje corporal a veces nos puede decir más que la conversación en sí. Evite poses cerradas, de disgusto o irritabilidad. La espalda recta, la mirada segura y los movimientos claros te harán sobresalir en la sociedad. Muéstrese además relajado, pero a la vez con buena postura. Evite manierismos o gesticulaciones excesivas. Sea sencillo a la hora de expresar sus ideas. 

Una persona vinculada al mundo empresarial, requiere mantenerse actualizada en lo que a estas normas se refiere. Manténgase vigente y proyecte lo mejor de sí mismo en cada situación laboral que enfrente. Además, internalizar los principios que sustentan estas reglas sin falta lograrán convertirlo en una mejor persona. 

Para finalizar, le comentamos que existen numeroso materiales sobre este tema en la web, sin embargo aquí compartiremos con usted un ejemplo en video de cómo saludar a una persona para expresarle su respeto en el ámbito de los negocios.