Ropa interior térmica y su cuidado

Ropa interior térmica: Cuidado y limpieza

Como parte del vestuario diario, es imprescindible tener una atención especial con la ropa interior, sobre todo la utilizada en invierno. Es la que está directamente en contacto con la piel por lo que nos debe brindar comodidad, permitir la libertad de los movimientos y facilitar la transpiración. Debido al uso que se le da, es importante tener en cuenta su cuidado y limpieza, así como la frecuencia de los lavados.

Para las personas que practican deportes y los que son fanáticos de las actividades al aire libre, durante la temporada de invierno, las exigencias en cuanto a la ropa interior térmica son mucho mayores. Los fabricantes de este tipo de ropa interior se han enfocado en diseñar y confeccionar productos de calidad con materiales especiales, es por ello que han ganado tanta popularidad sobre todo en las personas muy activas. No es de sorprenderse, porque gracias al entrelazado especial de las fibras, dichas prendas regulan el intercambio de calor y desplazan el exceso de humedad hacia el exterior, garantizando de esta forma una óptima protección térmica a la vez de una rápida capacidad de secado; esto lo convierte en un elemento indispensable cuando es determinante tener el control de la humedad.

De los diferentes desarrollos tecnológicos que han sido incorporados a estas prendas de vestir, por lo general, todas tienen los mismos atributos básicos:

  • Ligeras: Están confeccionadas principalmente de poliéster o poliamida, compuestos que se destacan por su poca densidad, por ello, son ligeras y permiten ser llevadas debajo de otras prendas de abrigo sin ocupar mucho espacio y sin que se note prácticamente su existencia.
  • Elásticas: Debido a la característica propia de sus tejidos, el material es elástico y se ajusta perfectamente a la forma del cuerpo, siendo esta una de las principales bondades con relación a su mecanismo de funcionamiento. Al contrario de una prenda holgada, la cual no sería capaz de mantener el calor corporal porque permite la entrada del aire frío proveniente del exterior.
  • Transpirable: Esta maravilla de material permite al usuario estar siempre seco porque logra desplazar el sudor hacia afuera. Una prenda de vestir que no transpire y se mantenga húmeda, no mantiene el calor interno, por el contrario, aporta más frío. Por ello es que el algodón por si solo no es un tejido aconsejable para la elaboración de estos productos.
  • Termorregulador: El objetivo final de esta tecnología térmica, enfocada en la temporada de invierno, es tratar de retener lo mejor posible el calor corporal, y esto se logra gracias a la naturaleza de las fibras y su tejido. Para ello, algunas marcas comerciales utilizan un suave forro de lana o dibujos acanalados para una mejor distribución del calor del cuerpo.

Como cualquier prenda de vestir y sobre todo por ser ropa interior térmica, requiere un cuidado especial para mantener sus bondades por mucho tiempo. Por lo tanto, hay que tomar en cuenta una serie de recomendaciones al momento de lavar este producto

¿Con qué frecuencia se lava?

Para decidir la frecuencia del lavado de una ropa interior, confeccionada con estos materiales, es importante conocer como funciona. La transferencia de calor ocurre debido a la estructura especial de las fibras en el material. Esas fibras, formadas por micro celdas, poco a poco se van obstruyendo con partículas de piel, grasa y polvo sedimentado. Al ocurrir esto, se pierde eficiencia, el aire deja de circular en el producto y la humedad acumulada ya no puede ser transferida al exterior, quedándose adherida a la superficie de la piel.

Para determinar el grado de contaminación de la prenda no es posible guiarse por el olor, ya que el tejido utilizado para confeccionar la ropa interior térmica no los absorbe, incluso después de una semana de uso diario. Por lo tanto, si no lava la ropa de vez en cuando, podrá observar  los cambios en la eficiencia de este producto cuando empiece a sentir el congelamiento.

La frecuencia de lavado de los productos confeccionados con materiales de funciones termorreguladores, usualmente conocidas con el prefijo "termo", depende del propósito con el que estén elaborados y el uso que se les dé. La ropa interior térmica, diseñada para un entrenamiento diario intensivo, en la que hay una mayor producción de sudor y mayor probabilidad de obstrucción de las pequeñas fibras de los tejidos, debe lavarse diariamente, después de cada entrenamiento. La ropa interior térmica que normalmente se emplea para el uso diario pero que no lo usa con frecuencia, se puede lavar 2 a 3 veces por semana. Para las prendas de vestir externas con funciones "termo", la frecuencia es algo diferente, para limpiar todas las impurezas, es suficiente lavarlas no más de una vez al mes.

¿Cómo lavar la ropa interior térmica?

Las fibras, que forman parte del material empleado para confeccionar la ropa interior térmica, se ven directamente afectadas por los productos utilizados durante el lavado. El detergente en polvo común no es el más recomendado para esos materiales, independientemente del tipo de tejido. Si queda mal enjuagada, las partículas de jabón obstruyen los microporos, por lo que es mejor usar otra clase de detergente que sea más adecuado para ese tipo de fibra.

Como regla general, los fabricantes indican la composición del material de confección de las prendas de vestir en las etiquetas, de este modo la elección del producto a adquirir no se hace tan difícil.

Para los productos donde el algodón se encuentra en un porcentaje elevado, es posible usar el jabón normal. Es importante disolver previamente el jabón en agua antes de sumergir la prenda. No es recomendable utilizar quitamanchas que contengan un componente agresivo como el cloro. También debe descartar la aplicación de limpieza en seco para la ropa interior de algodón.

En el caso de que la etiqueta indique que la prenda ha sido elaborada con fibra de lana, entonces requiere el uso de productos especiales para su limpieza. Estos incluyen: gel, polvos para telas de lana delicadas, así como jabón para bebés. Estas bases deben usarse, incluso si el porcentaje de lana no está en primer lugar, es decir que no es el mayoritario. Aquí tampoco está permitido usar detergentes para lavar que contengan cloro.

La tela que contiene fibras de polipropileno, requiere para su lavado productos que estén formulados con sustancias que le aportan propiedades antiestáticas. La ropa interior térmica con hilo de polipropileno se lava mejor a mano.

Tome precauciones con las telas que incluyan fibras de poliéster, es preferible lavarlos utilizando un detergente en polvo especial o jabón para ropa. En ningún caso se puede lavar agregando productos que contengan cloro porque van a atacar las fibras y la tela se va a tornar de color amarillento y en los casos más agresivos se va a desmoronar, perdiendo la ropa.

Independientemente de la composición de la tela, la mejor opción para lavar la ropa interior térmica es un producto especialmente diseñado para cada tipo de material. En general estos extraen perfectamente el sucio, por muy fuerte que sea, sin dañar la estructura de la fibra, además se enjuagan fácilmente evitando que queden restos de jabón en el tejido. En otras palabras, su prenda favorita va a durar mucho tiempo sin perder su funcionalidad.

Recomendaciones para lavar

Como regla general, las recomendaciones para el lavado de las prendas también van colocadas en las etiquetas, desde la fábrica. Ahora bien, en caso de no disponer de la etiqueta porque se despegó o la información está escrita en una fuente demasiado pequeña, entonces puede usar las recomendaciones que se enumeran a continuación.

Para cualquier ropa interior térmica, independientemente de la composición de la tela, es necesario cumplir con el régimen de temperatura. Por lo general, la temperatura del agua debe estar en el rango de 30 a 40 °C. El agua demasiado caliente afecta negativamente las fibras del producto. Bajo la influencia de las altas temperaturas, la ropa interior térmica puede estirarse, el producto pierde su forma original y su propiedad de termorregulación desaparece, ya que las fibras deformadas ya no forman tejidos a través de las cuales se produce el intercambio de calor.

Existen dos formas de lavar la ropa interior térmica: a mano y en lavadoras.

Lavado en lavadora

La forma más fácil, sencilla y rápida para limpiar una prenda de vestir es colocar la pieza en la máquina para lavar, pero no todos los materiales textiles pueden ser tratados así. Es importante tomar en cuenta la composición de la tela. En todo caso, para evitar la deformación de las fibras, debe activar el programa de lavado delicado. Como regla general, en este programa la temperatura del agua se ajusta automáticamente y debe estar entre 30 y 40 ºС. Si esta función no está disponible, entonces debes ajustar la temperatura manualmente en el regulador colocado para ello.

Es posible hacer el lavado en lavadoras de las prendas de vestir cuyas telas están compuestas por fibras sintéticas, como pueden ser de hilos de poliéster y polipropileno. En estos casos, también es recomendable desactivar la función de centrifugado, debido a que existe el riesgo de que la pieza se deforme o deteriore. Al elegir un detergente, se debe dar preferencia a las sustancias líquidas que se pueden agregar directamente al tambor con la ropa, esto es porque son mucho más fácil de disolver en el agua. Para un mejor enjuague de los detergentes, es mejor incluir un programa de enjuague después de un ciclo completo de lavado.

Lavado a mano

El método de lavado manual se elige no solo por la composición de la tela, sino también porque no vale la pena consumir tal cantidad de agua o energía en lavar pocas piezas en la lavadora; tampoco es aconsejable mezclarlo con otros tipos de ropa. Aun cuando el lavado a mano es algo que se quiere evitar, a la larga vas a agradecer el tiempo dedicado a lavar tu ropa para cuidar que no se estropee. Después de todo, una buena ropa interior y térmica cuesta una buena cantidad de dinero, por lo tanto, para mantener todas sus funciones en perfecto estado y lo puedas aprovechar por mucho tiempo, vale la pena hacer algo de sacrificio.

Hay varias reglas para el lavado manual:

  • Es muy importante tener en cuenta el rango de temperatura del agua durante el proceso de lavado, sin importar si es a mano o en lavadora. Como ya hemos mencionado anteriormente, el lavado debe realizarse a una temperatura que no supere los 40 °C, con excepción de las telas de lana, en la cual la temperatura no debe superar los 30 °C. Para estar segura puede verificar la temperatura del agua mediante un termómetro, de no ser posible, entonces que sea a la manera antigua, es decir, tocando el agua con el codo o el dorso de la mano; la piel puede soportar hasta 40 °C, momentáneamente, sin sentir que se está quemando. Esto también puede servir de referencia cuando lo quieres ajustar a 30 °C, es mucho más confortable, prácticamente no sientes la temperatura, se dice que está tibio.
  • Lo mejor para lavar este tipo de ropa es una solución jabonosa suave. Para hacer esto, debe rayar previamente el jabón y colocarlo en un recipiente pequeño con agua, para facilitar su disolución. Remuévalo muy bien y cuando las partículas de jabón estén disueltas por completo, lo vacías en un recipiente con agua, mezcla y finalmente coloca allí la ropa interior térmica.
  • Después de colocarlo en el recipiente con agua jabonosa, el conjunto se deja en remojo por un tiempo. Como regla general, 30 a 40 minutos son suficientes para que todas las partículas de sucio se disuelvan o separen de la tela. Después de remojar la ropa, lave suavemente sin cepillar, estirar o frotar enérgicamente. Una vez lavada, proceda a enjuagar con agua corriente natural. Para piezas fabricadas con fibras sintéticas, al final del último enjuague, se puede agregar una pequeña cantidad de acondicionador.
  • Está estrictamente prohibido secar prendas de vestir con función "termo" en la secadora, debido a que el secado generalmente se realiza a altas temperaturas. El poliéster y otras fibras sintéticas se deforman a una temperatura superior a 60 ° C, lo cual significa que la ropa va a quedar inutilizable y deberá desecharse.

¿Cómo secar correctamente?

Después de lavar a mano o en la lavadora, debe asegurarse que la ropa se seque correctamente. El secado no es menos importante que un lavado adecuado.

Debido al hecho de que el conjunto de ropa interior térmica no se exprime durante el lavado manual, o se retira de la lavadora sin centrifugar, entonces queda con exceso de agua. Por lo tanto, tienes que dejarla escurriendo en un sitio adecuado como puede ser en el lavandero o el baño, para evitar males mayores como puede ser mojar el parquet costoso o la alfombra valiosa. Cuando ya no gotee más, entonces cuélgalo en un sitio bien ventilado.

El secado se puede hacer en el balcón o en el patio, pero recuerde que los rayos del sol son fatales para este tejido y es mejor elegir un lugar a la sombra donde circule bastante brisa. Para colgar la ropa, puede usar una cuerda o barra transversal, lo principal es no sujetar la tela con pinzas para la ropa, para no dañar las fibras.

Debido a que el secado debe realizarse de manera natural, el tiempo de secado depende directamente de la época del año. En el período más húmedo del invierno, el conjunto va a tardar más tiempo en secarse; tratar de acortar el tiempo de secado con secadores eléctricos y baterías no es la mejor idea porque este tipo de acciones van a perjudicar la calidad del material y perderá su funcionalidad. Tampoco es recomendable usar la plancha o el vaporizador, ni siquiera con fibras naturales, todos estos implementos son un riesgo para su ropa. Una opción particular es colocar un ventilador a una distancia prudencial de la ropa, no lo acerques demasiado, la idea es que le sople una suave brisa.

En casa, la ropa debería estar almacenada en un lugar fresco, libre de humedad, sin exposición a la luz directa y que no quede presionado. Este último es especialmente importante en las prendas transpirables y de fibras. Debe tener en cuenta el hecho fundamental que para almacenarla debe estar completamente limpia y seca. Es una buena idea incorporar en el lugar de almacenaje, un agente desecante para evitar malos olores, humedad y moho.

Finalmente, con relación a las salidas de viaje, el transporte implica una compresión inevitable pero lo importante es que se deforme lo menos posible. Es mejor sacar las ropas de la mochila o maleta por la noche y volver a guardarlas en el momento de su traslado. No es recomendable plegar siempre por los mismos lugares las prendas que incorporan membranas o inducción. La coincidencia de los pliegues contribuye al deterioro prematuro en esas zonas.