Luce al estilo de "The Great Gatsby"

Luce al estilo de "The Great Gatsby"

La moda siempre se mantiene al día. Una vez que los gustos del público cambian, las tendencias de la moda cobran impulso y se reencarnan, afectando así las bases del estilo en el mundo. La moda del siglo XX, es un ejemplo de ello, ya que es radicalmente distinta a los estilos actuales del siglo XXI. Con el paso de los tiempos, la ropa se ha ido simplificando, volviéndose más cómoda y versátil. Sin embargo, en cada página del libro de la moda existe una historia, así como sus propios ideales de estilo y atuendos únicos.

Recordemos los años veinte, en el siglo pasado, la época del jazz y del cine mudo. Un giro tan rotundo como lo tuvo en ese momento, la moda mundial aún no ha tenido que experimentar. La vestimenta femenina tomó muchos cambios a lo largo de las distintas fases del siglo que nos ocupa, en los armarios de las niñas, los vestidos y las faldas acolchadas con muchas arrugas y volantes aparecen cada vez más repentinamente, con mayor frecuencia se utilizan pantalones y trajes. Los tonos llamativos y las impresiones pierden su importancia con el arribo del tiempo de posguerra.

La mayoría de las chicas prefieren una vestimenta más cómoda y práctica, no una corriente prohibitiva. Todos esos corsés y cinturones unidos al cuerpo se han sepultado en el olvido. La aparición de vestidos de corte sencillo, libre y con bolsas de mano, se introducen a la moda. Nuevos cortes de cabello más profundos y agraciados que atraen la mirada a los ojos, así como colores neutros y sutiles que bosquejan una verdadera silueta femenina: De esta manera es como nació un nuevo estilo de art deco extravagante.

La manera de vestir de esta época transmite categoría, distinción y elegancia. La novela de culto "The Great Gatsby" mantuvo durante mucho tiempo la silueta característica del vestido de una mujer. Estos son algunos elementos representativos:

  • Vestidos muy sueltos con una caída natural que acentúan la delicadeza y feminidad de la mujer.
     
  • La extensión del vestido es hasta la rodilla. La prenda en sí puede ser corta en largura, agregando variadas capas, haciendo que por ende el vestido puede terminar ligeramente debajo de la rodilla.
     
  • Con escote profundo, bien sea en la espalda o en el pecho.
     
  • El descarte de las mangas es característico de estos vestidos, y si se decide conservarlas, entonces se adapta un estilo de mangas tipo alas que no pesan sobre la apariencia.
     
  • Los patrones se encuentran cosidos en la pieza insertando cuentas o pedrería.
     
  • El dobladillo es plegado o con muchos flecos.

Astros famosos de la moda durante el siglo XX, como son Paul Poiret, Jean Patou y Coco Chanel, instauraron la historia del estilo mundial con sus influencias, contemplando los estrictos cánones de la moda de los años veinte en sus piezas y demostrándolos. No obstante, sin importar que cada vez surgieran más y más nuevos estilos de vestimenta elegante, la cintura de cualquier vestido seguía siendo discreta, sólo cambiaban elementos tales como la longitud, las correas, detalles de decoración, el lugar y la forma del escote. Sin embargo y a pesar de todo, esta hermosa y verdaderamente femenina prenda no dejaba de ser indiferente.

En los tiempos del Gran Gatsby, los vestidos hacían lucir la silueta de una chica en un tipo de figura completamente diferente, haciéndola ver increíble. Aunque, por otro lado, la mayoría de las veces un vestido de tal corte, realmente se adaptaban a las chicas delgadas de un tipo de figura juvenil, es decir con una espalda delgada y cintura pequeña.

Los vestidos de un estilo rectangular ayudan a ocultar muchos defectos como por ejemplo disimular la barriga y dar proporcionalidad a la figura. Para esas féminas que buscan ocultar o agregar visualmente volumen a los senos, se recomienda optar por un vestido con boa. La franja escalonada es otro elemento a menudo utilizado en la confección de los vestidos de esta época, y que, por cierto, puede ocultar un volumen no deseado de las caderas.

Por su parte los vestidos con tirantes o con mangas de ala captan mucha atención en las manos de las mujeres. Es por esto que muchas veces las chicas usaban guantes muy largos y que eran más altos que el codo para combinar con su vestido. La imagen que se intentaba transmitir era de sensualidad, aristocracia y a su vez, una figura sumamente femenina fina y pulcra. Con el pasar de los años la longitud de los vestidos fue disminuyendo. A comienzos de los años veinte, las mujeres que estaban al último grito de la moda aparecían en fiestas con vestidos que les alcanzaban los tobillos, luego la longitud llegó cubrir las rodillas solo un poco, y en 1927 difícilmente alcanzó la línea de las rodillas.

La década de 1920 fue un tiempo de un grandísimo cambio social para las mujeres, ellas entraron en la era moderna con una revolución, provocada por los cambios sociales y políticos generados tras la primera guerra mundial además del rápido avance de la tecnología. La autonomía en ese momento se convirtió en una fiebre para las féminas, todo esto hizo cambiar el ideal habitual de la imagen de una chica. No resultaba sorprendente que las mujeres tomaran prestadas prendas de hombre, que dominaran las profesiones difíciles o "no femeninas" y usaran cortes de cabello cortos.

Estos peinados son precisamente los que personifican la imagen de la era del "Gran Gatsby". El pelo estaba acomodado en pequeñas “ondas de dedo”. Estas eran realizadas teniendo el cabello mojado y utilizando un gel moldeador. El cabello se cargaba con esta sustancia, luego se le daba forma con el dedo y se mantenía en ese lugar con una pinza. Los voluminosos sombreros resultaron cosa del pasado, en su lugar fueron sustituidos por elegantes pañoletas para la cabeza con muchas incrustaciones de cuentas de vidrio, plumas y de tela de satén, así como también piezas de fieltro, en forma de campana. Eran la genuina representación del minimalismo y la brevedad en el estilo.

Telas como la seda, la gasa, el terciopelo y el encaje eran empleadas entre los materiales para elaborar tales pañuelos. Por otro lado, en los años veinte del siglo pasado, también estuvo de moda la ropa de punto. Algo característico era que los tonos y colores de la tela eran muy tranquilos, pastel. Los accesorios en la tela de tales tonos neutros resaltaban muy más. Las largas cadenas perladas son un símbolo de la época, no fueron olvidadas por ninguna fashionista.

Los bolsos de manos para mujeres, pasaron hacer tomar un rol más decorativo en lugar de una cosa para una tarea realmente funcional. Estos pequeños accesorios llamaban la atención de todos, contaban con incrustaciones de pedrería y piedras preciosas que combinaban a la perfección con el estilo del vestido en general.

Los calzados utilizados durante todo este periodo, eran muy cómodos, debido a que estaban destinados a las tardes de baile. Un tacón para un zapato elegante siempre ha sido pequeño y sólido. Los más famosos en esta época eran los llamados zapatos de punta alta.

El maquillaje del estilo "Gatsby" es un ojo brillante y resaltado, el tono de piel debía ser perfectamente igual al de la cara y preferiblemente pálido y con labios sobre lineados. Las cejas en su mayoría se usaban arqueadas. El rubor muy poco utilizado. Dar un aspecto redondeado a los ojos se consideraba popular en aquellos días, y la parte del párpado más cercana a la nariz siempre estaba visiblemente oculta. Con respecto al tono del lápiz de labios normalmente era elegido oscuro y con un efecto mate.

Recrear el aspecto de la era del Gran Gatsby no es muy difícil, basta con observar los elementos básicos y más resaltantes durante esa época, teniendo al minimalismo y a la elegancia como principales criterios a seguir.

  • Si no suele cargar su cabello corto, recójalo mediante un moño apretado y aplique laca en este para que se mantenga fijo. También puede utilizar una malla especial para esconder su cabello.
     
  • Las pañoletas para la cabeza con grandes broches y plumas combinan a la perfección en conjunto con un vestido del estilo de principios del siglo XX; estas vendas pueden ser de seda, o gasa y se ubican alrededor de la cabeza. Otra excelente opción son los sombreros de campana.
     
  • Elija el vestido de boa que más le guste u opte por solo una boa de piel o una túnica ligera.
     
  • No se preocupe por exagerar a la hora de llevar accesorios, ya que serán acordes al estilo costoso y aristocrático de los años 20.
     
  • Cuando aplique su maquillaje no escatime colocando el rímel y el delineador de ojos para lograr resaltar la forma redondeada de sus ojos. No se olvide de hacer las cejas en forma de "arco".
     
  • Para el calzado, utilice zapatos con un tacón pequeño y con puntas redondeadas, estos encajan perfectamente con el look.

En caso de que usted esté pensando en utilizar este motivo para su boda, la apariencia para la novia también debe cumplir con los criterios básicos de la época de los años 20:

  • El vestido debe ser alargado y de forma cilíndrica.
     
  • Los colores más recomendables además del blanco, son todos los tonos cremosos, pasteles o rosas pálidos.
     
  • Utilizar mangas estilo ala complementará perfectamente la imagen refinada y elegante.
     
  • Emplear un escote pronunciado en la espalda, rodeado con pedrería o perlas, la hará lucir increíble.
     
  • Adorne su peinado atando cuidadosamente una pañoleta blanca o color crema con un acompañada de un elegante roche.
     
  • Selle su look con guantes largos, blancos de encaje.
     
  • Un buen consejo es que las correas de los zapatos blancos lleven incrustaciones de piedras. Y que cuenten con un tacón pequeño que brinde estabilidad, este pequeño detalle seguramente llamará mucho la atención.

¿No tengas miedo de sentir este espíritu de los “20 años fatales” en ti mismo al probarte un vestido lujoso al estilo de “The Great Gatsby” Quién sabe, tal vez usted es la misma Daisy?

Hablemos un poco sobre el contexto histórico

A consecuencia de la revolución francesa durante el año 1789, surgieron una gran cantidad de cambios en el entorno político y social en toda Europa, esto trajo consigo muchas consecuencias a lo largo todo el siglo XIX, reflejados en los diferentes aspectos de la sociedad, incluyendo el de la moda.

Una razón esencial por la que el vestir de las féminas estuvo sujeto a variadas y abundantes tendencias con el pasar del siglo XIX, es porque su principal fuente de influencia fue Francia, un país sumamente avanzado y situado en el centro del continente.

De igual forma, la figura de Josefina Bonaparte, esposa de Napoleón Bonaparte, fue otro elemento importante para el desarrollo de la vestimenta femenina, ya que esta mujer era una apasionada de la moda y por su condición de emperatriz, le resultaba fácil  permitirse poseer un armario repleto de piezas exclusivas, que posteriormente serían tomadas en cuenta como referencia por las mujeres de la época. 

Después de la primera guerra mundial se produjo un gran cambio en la moda y  surgen las “Flappers”. La mujer se introdujo al ámbito laboral, consiguiendo desligarse de la opresión altamente machista que había en la sociedad. Empiezan a cortarse el cabello al estilo Garçonne y sus vestimentas se tornan más simples para poder ir a trabajar y caminar con agilidad. Debido a la escasez de hombres, el papel de esposa y madre quedó en el olvido y en cambio fue sustituido por el sueño de ser actriz, bailarina o al menos lucir como una. La moda ya no era regida únicamente por la aristocracia, sino que más bien por las actrices de películas de cine, los artistas, pintores, escritores, que cada vez  buscaban nuevas formas de innovar en su arte.

Además alrededor de 1830 y por el desarrollo de la burguesía y de la moda romántica, surge el concepto denominado “Alta Costura”, que fue iniciado por Charles F. Worth quién fue pionero atribuyéndose la categoría de celebridad, firmando sus prendas como si se trataran de obras de arte y presentando  dos colecciones de temporada anualmente, práctica que hoy en día se considera estándar por las casas de moda. Todos estos hechos hicieron marcar aún más “la distancia” entre la moda masculina y la femenina, ya que a diferencia de esta última la moda masculina quedó desprovista del concepto de Alta Costura y de la figura del diseñador, siendo desplazada a una serie de dictámenes prácticamente estáticos que se pueden apreciar aún hasta la actualidad.